Las empresas agroalimentarias se abruman en conseguir un nuevo cliente. Basan toda su estrategia de marketing comunicacional en darse a conocer, estar siempre en la visual del productor y desarrollar acciones para provocar que su marca sea la elegida ante la decisión de compra.

Parecería que los problemas y la atención terminan cuando el producto se carga en el camión o se entrega en campo. ¿Y después de la venta que hacemos ?

La ausencia de conciencia de los recursos humanos de la empresa en el concepto de «cliente satisfecho» afecta la relación y retención los mismos.

Pocas empresas son las que poseen en su plantilla profesionales con la camiseta puesta; por ende; no poseen en su Adn la importancia de brindar un servicio de calidad.

Sin arriesgar, diría que el 85 % del presupuesto de marketing agroalimentario en las empresas agrícolas esta orientado a captar nuevos clientes.

Es necesario la construcción de cadenas de clientes y hay que reforzar la idea que un cliente satisfecho atrae a 2 clientes más, pero un cliente insatisfecho produce la pérdida de 8 clientes hiriendo la imagen de empresa gota a gota.

¿Cada cuanto se actualizan las estrategias de marketing de atención al cliente? ¿pensas en los nuevos clientes o en los de hace años?

Muchos tardarán algunos segundos en responder a esta pregunta otros no podrán.

Las empresas deben evolucionar, adaptarse a la necesidades de esta era, planificar los procesos integrales de la experiencia del cliente.

Debemos mantener nuestra palabra y compromiso contraído. Somos lo que decimos.

En todas las épocas de éxitos o fracasos, cuando los números dan positivos o nos causan dolores de cabeza, no debemos descuidar quién es y  forma parte del pilar más importante de nuestra empresa «El Cliente».

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